Hijo, no hagas caso al profesor

Que los niños españoles tienen una carga de deberes superior a la media es algo muy comentado.

No obstante, no podemos certificar esta afirmación sin previamente reflexionar al respecto.

Determinados agentes implicados en el sistema educativo, principalmente los padres, hacen notar su malestar con el sistema educativo en general, y con la sobrecarga de deberes de sus hijos en particular.

Acudimos incluso a una “huelga de deberes”, en la que los padres animan a sus hijos a no hacer las tareas en forma de protesta por considerarlos excesivos. Es decir, padres que animan a sus hijos a desobedecer a los profesores y, en consecuencia, a contribuir en la creciente merma de autoridad de los mismos.

Según nos cuentan, existen estudios que demuestran que los niños españoles dedican seis horas diarias a hacer deberes, -cosa que no se cree ni el autor del estudio-.

Si bien es cierto que dicho estudio debe ser puesto en entredicho tal y como nos lo presentan, no podemos eludir lo evidente. Y es que, aunque pueda parecer incongruente con lo anterior, los niños sí están sobrecargados.

Están sobrecargados por las “cargas” que les imponen voluntariamente sus padres. Sobrecargados por las extra-escolares de inglés, matemáticas, solfeo, dibujo, fútbol, Konfú Panda y hasta la Biblia en verso. Tengo ciertas sospechas de que los padres que más se quejan de no poder pasar más tiempo con sus hijos, son los mismos que les llenan “hasta las cartolas”, -si me permiten la expresión-, con estas actividades extra-escolares. Actividades no obligatorias como su propio nombre indica.

Tenemos que reflexionar respondiendo a la siguiente pregunta: ¿Con qué legitimidad un padre exige a un profesor que le enseñe a leer a su hijo al mismo tiempo que trata de limitar las capacidades y autoridad de dicho profesor?

Padres que a las ocho de la mañana dejan a sus hijos en las puertas del colegio, y los recogen a las siete de la tarde en la puerta de la academia de inglés.

Nos encontramos pues, con que a esa hora los niños tienen que hacer los “excesivos deberes”, que dudo que en algún caso puedan superar las dos horas diarias. Pero claro, ya alcanzamos a las nueve de la noche. ¿Y disfrutar? ¿A qué hora?

Para terminar, hagámonos otra pregunta: ¿Quién es el culpable? ¿Padres o profesores?

Supongo que los padres que este fin de semana van a animar a sus hijos a no hacer caso al profesor, se lleven a sus hijos de excursión cultural. Qué iluso yo…

 

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