Todo va mal

24 de febrero de 2016 (Siglo XXI)

Entramos en valoraciones sobre la situación  económica, política y social de España, nuestro país.  –Sin ánimo de parecer facha por eso de nuestro-.

Como he indicado, estamos en la recta final del mes de febrero. Han pasado dos meses desde las elecciones generales del 20-D. Múltiples son los comentarios que todos y todas hacemos sobre España, sus instituciones, sus políticos, y en definitiva, sobre todo aquello con lo que nos topamos a diario.

A raíz de la absolutamente legítima -y justificada-, protesta del 15-M, surgió posteriormente un movimiento social que se canalizó desembarcando en las instituciones bajo las siglas de Podemos.

Llevamos ya varios años, escuchando día sí y día también, casos y casos de corrupción. Y no nos engañemos entre los ciudadanos, porque nosotros, -todos-, sabemos que la corrupción no va ligada a ninguna sigla, se trate del color de fondo que se trate. Nosotros no tenemos la necesidad de decir: “Los políticos del PP son corruptos”, decir “El PSOE tiene más corrupción” o decir “Podemos se ha financiado ilegalmente”. No, no tenemos la necesidad ni tampoco deberíamos acostumbrarnos a creerlo cuando el político que nos gusta lo afirma.

Como no puede ser de otra manera, cada uno manifestamos nuestras opiniones e inquietudes refiriéndonos a la economía, la política, las elecciones, los pactos, los –mal llamados- políticos corruptos, etc… 

A este respecto, como ciudadano que también soy, me gustaría manifestar mi humilde opinión frente a las opiniones de los “todovamal”.

En primer lugar, procederé con la definición de este rompedor concepto de “todovamal”.

Todovamal: Dícese de aquel sector de la población española, cuya última cosa que harían sería reconocer el buen funcionamiento de alguna cosa de su país.

En un momento como el actual, en el que los comentarios sobre sanidad, educación, recortes, impuestos, derecha, izquierda, etc… están tan candentes, uno lee opiniones sobre cualquiera de los temas anteriores y cómo no, los todovamal siempre lo acompañan de cortinillas al estilo: “Mierda de país”, “Mierda de sanidad”, “Mierda de educación”, y así, sucesivas “mierdas”.

Todos estos, tras hacer estos simplicistas comentarios, luego se muestran también indignados con la respuesta que se da a los refugiados, lo mal que viven en sus países de origen, etc… -Tengo que decir que en esto solemos coincidir-.

Yendo a lo esencial de este artículo:
ME NIEGO a pensar que España tiene que acompañarse de la palabra “mierda”, por mucho corrupto y mucha historia que haya.

ME NIEGO a renegar de la sanidad que tenemos, que es ejemplo mundial.

ME NIEGO a rechazar la educación española. Tanto la pública como la privada.

ME NIEGO a rechazar el sistema en el que vivimos, en el que todos tenemos nuestros derechos y libertades garantizados bajo un marco legal.

ME NIEGO a sumarme al lema “todo va mal”.

ME NEIGO a desoír las opiniones de gente experimentada como Gonzalez o Alfonso Guerra, por mucho que no piensen como yo y sean de la “vieja guardia”.

ME NIEGO a simpatizar con el clan de los todovamal.

ACEPTO apreciar todo lo bueno y criticar todo lo injusto.

ACEPTO ser español –con todas las letras-, y ayudar a quien lo necesite.  Como país solidario que somos.

  Hemos llegado a un momento, en que la generalización es la característica de la política española cuando hablamos de corrupción. Un momento, en el que los multitudinarios casos de corrupción, ocupan más de setenta por ciento de los telediarios. Un momento en el que la desconfianza hacia la clase política, no hace otra cosa que crecer.

Haciendo un ejercicio de reflexión, – que no sea cuando vemos el telediario-,  todos deberíamos ponernos en la piel de un político honrado, fiel a unos principios mediante los cuales su pretexto no es otro que facilitar la vida de la gente a través de la diversidad ideológica. Políticos –que no olvidemos que son personas-, que deciden dedicarse a su vocación, una vocación de servicio público hacia los demás. Lo que debería ser entendido como un ejercicio de generosidad.

Pero no amigos, esto no es así. La percepción que tenemos de todos ellos, es –como dice alguno-, que son “casta”, pertenecen al “búnker” y son una “banda de ladrones organizada”. Nada menos que “organización criminal” hemos escuchado.

Ante esta situación, la pregunta es: ¿cómo no vamos a generalizar?, ¿pero de verdad hay algún político que luche verdaderamente por demostrar la honradez con la que actúan?

Hace unos días, se destapaba el “Caso Taula” del PP valenciano. Todos los concejales del Ayuntamiento de Valencia del grupo popular, serán investigados, -lo que antes era la imputación-. Casualmente –como pretenden que creamos-, la Excma. Rita Barberá –nada menos la afiliada número 3 del PP-,  no es investigada. Probablemente a consecuencia de su aforamiento como senadora. El PP dice mostrarse contundente contra la corrupción. Y sí, lo hacen pero a su manera. ¿Y cuál ha sido su manera? Nombrar a Rita Barberá como miembro de la Diputación permanente del Senado, es decir, que en caso de repetir elecciones, esta señora continuará como aforada y no se la podrá investigar como a cualquier otro ciudadano. Bonito premio le ha dado el Sr. Rajoy.

Pero… ¡No acaba aquí la novela!

Esta contundencia, -a pesar de haber sido mucho menos sonora-, fue la que también aplicó el PSOE con los expresidentes andaluces Chávez y Griñán en el caso de los EREs.

Ante esta situación, lo que resulta realmente increíble es que tanto PP como PSOE, se sometan a la tan pronunciada “regeneración” e incluso “refundación”. Reponen cargos con gente nueva, joven, preparada y honrada. Y son ellos los que salen a dar la cara cuando el partido o alguno de sus miembros se enfrentan a la justicia.

Surge, -de nuevo-, otra pregunta… ¿pero a qué esperan estos nuevos líderes para levantarse y gritar “¡Hasta aquí!”?

La responsabilidad de la desconfianza en las instituciones, es sin duda, de quien han ensuciado su nombre ROBANDO, con todas las letras. Pero también son políticamente responsables aquellos que realizando honradamente sus funciones, no se preocupan por defenderse. Se echan de menos declaraciones como la que una vez dijo Soraya Sáenz de Santamaría en un pasillo del Congreso: -“¡En mi puta vida he cobrado un sobre!”-

Estimados “corruptos honrados”, -refiriéndome a los nuevos líderes-, levantaros. Gritad: “¡Hasta aquí!”. ¡Defenderos! ¡Defender las instituciones!

Los ciudadanos podemos “castigar” con nuestro voto. Pero quien realmente puede limpiar toda esa porquería, sois vosotros, los que estáis dentro haciendo un trabajo limpio y honrado.

Todos hemos oído hablar de que “el socialismo favorece al obrero”  “el comunismo quiere acabar con la pobreza”. También hemos oído “la derecha va en contra de los derechos de los trabajadores”, “la derecha favorece los intereses de los ricos y los empresarios” o “la derecha acabará con el Estado del Bienestar”.

Sin embargo ¿qué han hecho estos partidos que tan criticados son para acabar con este tópico? Respondo yo. Nada.

 

A los que dicen todo lo anterior sobre el liberalismo –y a los que les creen-, me gustaría dejarles clara cuál es la postura del liberalismo. Que así se llama. Es demasiado “poco descriptivo”, identificar todo un ideario con la sencillez de “derecha” o “izquierda”.

Cuando una persona siente cierta atracción por la política, siente atracción por el servicio público hacia los demás. Siente que tiene la misión de ayudar a la gente a vivir mejor. Y cuando digo gente, digo eso. No digo empresarios u obreros, porque gente incluye a todos.

Considero el liberalismo como la ideología con la que más coincido, y quiero dejar claros unos planteamientos que seguro, comparte mucha gente como yo. Todas las ideologías tienen un mismo fin. Tienen como fin facilitar y mejorar las condiciones de vida de las personas. Pretenden aportar soluciones a los problemas que a diario se plantean. Pero es en el momento de cómo conseguirlo, en lo que las ideologías comienzan a diferir.  Y bien, el liberalismo, pretende generar riqueza de manera diferente al resto. Es esta ideología, en su vertiente moderada, mediante un sector público de una dimensión ajustada, cuya principal función sea  el establecimiento de un marco jurídico constitucional y la garantía de unos servicios públicos gratuitos mínimos, la que tiene como fin esa generación de riqueza. Tiene como características principales, el deseo de establecer una fiscalidad lo más reducida posible, ya que los que nos consideramos liberales moderados, tenemos la convicción de que el efecto recaudatorio aumente, al mismo tiempo que la fiscalidad disminuye, ya que esto tendrá como consecuencia un incremento de la renta personal disponible de los ciudadanos, y por tanto, tendrán un mayor poder adquisitivo, bien para destinarlo al consumo o bien para el ahorro.

Considerando uno de los aspectos fundamentales de la ideología liberal moderada, es que debido a la intervención “justa” del Estado, los ciudadanos gozarán de mayor libertad económica y social para ser ellos mismos los que gestionen su patrimonio y sus ingresos, sin necesidad de depender de un Estado que gestione e invierta estos ingresos, de forma que reporte menor utilidad a sus contribuyentes que si son gestionados por ellos mismos e invertidos en aquello que deseen.

Que no quepa la menor duda de que este aspecto, no entra, ni mucho menos, en contradicción con tener unos servicios públicos gratuitos, eficientes y de calidad.

Es con esta política con la que desde el Estado, se pretende fomentar el emprendimiento y la creación de empresas y consiguientemente el empleo y la riqueza. De esta obsesión por la creación de empresas, es de donde posiblemente sacan el argumento de “la derecha favorece a las empresas”. Y sí, favorecemos a las empresas porque no es el sector público el que tiene capacidad de crear empleo sino la empresa privada y la iniciativa de los particulares. No favorecemos por tanto únicamente a las empresas. Sino que favorecemos a todos aquellos agentes que hacen posible la actividad empresarial,  es decir, los trabajadores. A la gente.

Respecto a “la derecha quiere acabar con el Estado del Bienestar”, lo dicen como consecuencia de nuestra convicción de unos tipos impositivos más bajos. Y lo dicen porque no comparten la opinión de que el efecto recaudatorio aumentaría. Algo de lo que los liberales estamos absolutamente convencidos.

Son las ideologías socialistas y comunistas las que  pretenden hacer del Estado el gran agente que controle aquellas acciones de sus subordinados los ciudadanos, que gozan de reducida libertad para hacer con su sueldo aquello que ellos consideren oportuno. Son estas ideologías las que entran en contradicción con la opinión de toda familia de clase media, baja o alta, las que cuando no tenemos “dinero” optan por incrementar el gasto  como solución a todos los males. A pesar de que suponga un endeudamiento de dimensiones incalculables para el sector público. Ese sector que es de todos, pero no es de nadie.

Sin motivos para indagar más en el debate “izquierda-derecha”, de igual manera que un corrupto no es un político sino un “ser egoísta e insolidario”, una persona que legisla en favor de los ricos, que pretende acabar con el Estado del Bienestar, o que tiene como objetivo reducir los derechos de los trabajadores, tampoco es de “derechas”  -o mejor dicho liberal-. Sigue siendo el mismo “ser egoísta e insolidario” que el corrupto, -que no político-.

Palabras de un humilde estudiante que se gana el “jornal” trabajando como camarero -obrero-, firmemente admirador del empresario que ha conseguido crear riqueza con su negocio.

 

Puñetazo a la democracia  

Ante los acontecimientos violentos sucedidos hoy en Pontevedra durante un acto de campaña del Presidente del Gobierno Mariano Rajoy y candidato popular a la presidencia, se entiende que en toda democracia lo suficientemente madura, la sociedad debe ser firme en su repulsa y condena a semejante acto antidemocrático. Esto es lo que supuestamente debería haber ocurrido en España.

 

Sin embargo, mientras que todos los partidos políticos condenaban públicamente dicho acontecimiento, lo cual es digno de reconocer, podíamos también escuchar ciertos comentarios procedentes de diferentes energúmenos sociales, en los que trataban de justificar la agresión recibida, nada menos, que por el Presidente del Gobierno. La justificaban, se alegraban y se mofaban de él. Por otro lado, hemos visto que se convertía en tendencia en Twitter “Antonio Recio”. Y uno puede pensar en “humor satírico” o la alabadísima “libertad de expresión”. Lo preocupante llega cuando realmente la comparación entre realidad y ficción va totalmente enserio y como justificante, de nuevo, de la agresión.

Es intolerable que una agresión al Presidente del Gobierno, electo por los españoles, quede impune. Tanto la agresión como las justificaciones. Es conveniente, que por mucho que un Presidente no nos guste, que tengamos “recelo” hacia él, o que no compartamos la más mínima idea con él, recordemos que ha sido “puesto ahí” por un ejercicio de democracia como son las elecciones en el que la voz la tiene única y exclusivamente la sociedad.

Seguramente el responsable de este ataque a la democracia, que no al presidente, vaya presumiendo de ser “el más demócrata de todos”. En fin, lo más triste no sólo es que se haya dado un puñetazo al Presidente, sino que haya gente que tenga la indecencia de justificarlo. Nos creemos mejor que los políticos y así es como lo demostramos. Sentimos vergüenza cuando discuten en el Parlamento, pero buscamos argumentos a agresiones como esta.

Cuando entendamos que un Presidente, por poco que nos guste tanto él como su gestión, ha sido elegido en democracia y con la voz de los ciudadanos, en ese momento, podremos considerarnos demócratas. Hasta entonces, no tendremos con nosotros, ni de lejos, los valores que consigo lleva la democracia.

Un abrazo, demócratas.

Como un día normal, he terminado las clases, y me he acercado a la Gran Vía de Logroño para tomar un café.

Como de costumbre, he cogido el periódico, me he ido a una mesa y me he puesto a leerlo. Casualmente, en la mesa de al lado había tres señores de avanzada edad, que debatían sobre si el PP, el PSOE, PODEMOS, etc…

Se me ha ocurrido acercarme a hablar con ellos, para conocer la opinión de gente mayor, que tiene muchos años vividos, y por tanto muchas experiencias sobre sus espaldas. Quería conocer su opinión sobre los temas de los que últimamente habla todo el mundo como la crisis, la situación política, la sociedad, etc… Que al fin y al cabo es sobre lo que estaban hablando.

Excepto el segundo, tanto el Abogado como el Arquitecto, emigraron de sus pueblos tanto para estudiar, como para posteriormente ejercer sus profesiones.

He hablado con ellos durante aproximadamente 45 minutos, y ha sido todo un placer escuchar el punto de vista de cada uno de ellos. En varios momentos, discutían entre ellos para defender quien tenía la razón en diversos temas, pero todos coincidían en una cosa.

“Yo estoy asustado”. Confesaba uno de ellos, mientras los otros dos asentían con la cabeza. Les he preguntado por qué motivos, y uno de ellos ha dicho rápidamente: “Porque no me gusta lo que dice el de los pelos. Que no me acuerdo como se llama”. Le he preguntado si hablaba de Pablo Iglesias, y me ha dicho: “Sí. De ese hablo”.

Entonces ha dicho otro: “Yo toda mi vida me he considerado de izquierdas, pero no me gusta nada ese hombre”.

Ninguno me ha dicho las razones por las que no les gusta Pablo Iglesias. Ni siquiera se lo he preguntado. Tampoco estaban contentos con los partidos “de toda la vida”, como calificaban al PP y al PSOE.

Afirmación inmediata del Arquitecto: “Es que no sé ni a quién votar, lo que tengo claro, es que votar, votaré”. Le he preguntado que por qué tenía tan claro que iría a votar y ha dicho: “Porque si no voto yo, votarán otros por mí, y a lo mejor es peor el remedio de la enfermedad. Además, muchos se quejan de que esto no es democracia, pero ya me gustaría a mí haber vivido toda mi vida eligiendo a quien me gobierna”.

La conversación ha sido mucho más larga. Obviamente no puedo resumir todo lo que hemos hablado en 45 minutos en unas pocas líneas. Lo que sí puedo decir, es que para mí ha sido una enorme experiencia el poder hablar con gente con tanto mundo recorrido, y poder escuchar atentamente sus opiniones sobre la actualidad.

Carta a un extranjero

“CARTA A UN EXTRANJERO”

October 7, 2015

Estimado amigo, te escribo para comentarte como estamos en España:

España, el mítico país en el que surge una fuerza política llamada “PODEMOS” que dice ser “el cambio que necesitamos”. Todo lo que  dicen suena muy bien. Dicen ser diferentes al resto. A los demás les llaman “casta”. Por eso de hacer “mal uso” del dinero público y así. Osea, por todo esto de la corrupción que nos tiene tan hartos a todos aquellos que vivimos honradamente.

Mucha gente ha puesto y pondrá en esta nueva “fuerza del cambio” su confianza, pero se demostrará que no van a poder hacer la mayorías de las cosas que dicen. (Si llegan al gobierno). Primero, porque sin nos olvidamos un poco de los titulares y miramos los números… no salen.

Segundo porque en el fondo son como el resto y si no han robado es porque no han tenido ocasión.

En lo que llevamos de semana han salido dos noticias que afectan a las dos caras más representativas de Podemos.

IÑIGO ERREJÓN: Cobra por parte de la Junta de Andalucía casi 2.000 euros al mes como investigador de la UMA y da la casualidad que no puede justificar su trabajo porque realmente NO ha podido trabajar al entrar en Podemos. Por tanto, este “obrero” tan humilde, ha estado cobrando dinero público que podría haber estado destinado a pagar subsidios por desempleo (por ejemplo) al mismo tiempo que cobra como eurodiputado y sin haber acudido a la UMA.

PABLO IGLESIAS: este es el nuevo secretario general de Podemos. Decía que la forma de organización de la estructura del PSOE “no le gustaba”  (opinión que compartía también  Ada Colau). Finalmente, la estructura organizativa la comparte con el PSOE. Pero bueno, esto no deja de ser “una chorrada” porque por esto, no se puede juzgar. Lo gordo es que el Secretario General de Podemos, el señor Iglesias, camufló en su día su productora televisiva (HispanTV) como organización sin ánimo de lucro. (Es decir, para eludir impuestos). Más o menos lo que hacen los que se llevan a Suiza sus ahorros pero a otra escala.

Si amigo… Esta es la realidad en España. Los recién llegados “salvadores” resultan ser parte de la “casta”.

Saludos.

Daniel García Ruiz

Hoy se ha celebrado una huelga en el sector educativo convocada por los estudiantes. Ayer, siendo la víspera, escribía en Facebook y Twitter mis intenciones de no participar en ella debido a mi falta de acuerdo con los motivos de su convocatoria.

Tras lectura de estos comentarios, un usuario de Twitter me ha enviado varios mensajes en los que no precisamente me hacía “elogios” sino todo lo contrario. Más bien eran puros insultos como por ejemplo “facha” y afirmaciones como “si vas a clase, no estás a favor de la educación”. Ante tanta insensatez seguida no sabía muy bien que contestar pero reproduzco a continuación la conversación:

(1-Él            2-Yo)

1-. ¿Cómo se puede ser tan facha? Si no vas a clase estás en contra de la educación pública.

2-. ¡Vaya! Otro que no sabe lo que significa “facha”. Parece ser que el día en que lo explicaron en clase tú estabas de huelga.

1-. Se de sobra lo que es ser un fachazas como tú.

2-.Ya veo… Y entonces según lo que dices si no voy a clase estoy en contra de la educación ¿no?

1-.Pues claro. Es lógico.

2-.Pues mira, no voy a entrar en esta discusión contigo porque no creo que merezca mucho la pena…

1-. Espero que mañana algún piquete no te deje entrar en clase y te cierren esa bocaza que tienes

2-.Teniendo el símbolo de comunismo como foto de perfil que tienes y ser tan de “izquierdas” y defender “a tope” los derechos, ¿no crees que estoy en mi derecho a ir a clase?

Y por cierto, no creo que sea yo quien tenga que cerrar la “bocaza” siendo tú quien está haciendo unos comentarios que no te quepa duda que de respetuosos tienen bien poco.

1-. No me raspes chaval

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Por suerte para mí y por desgracia para este ser tan amable, hoy he ido a clase y todo dentro de la normalidad.

El triunfo de “PODEMOS”

Parte del programa electoral de PODEMOS:
Me parece absolutamente normal que la desafección de los ciudadanos con la política lleve al auge a formaciones como PODEMOS, las cuales proponen medidas cien por cien populistas. ¿Que proponen? Para empezar, mayo intervencionismo del sector público, es decir, menor libertad económica. Segundo, mayor cantidad de ayudas públicas mediante subida de impuestos tanto a empresas (Impuesto de sociedades) o particulares (IVA, IRPF…). Otra salvajada es la rebaja de la edad de jubilación a los 60 años, algo tremendamente inasumible en un momento como el actual en el que el sistema de las pensiones está en grave riesgo no podemos proponer adelantar en 7 años la concesión de las pensiones.Por otro lado su política de inmigración es retirar las vallas de Ceuta y Melilla, es decir, más de lo mismo concediendo mayores ayudas a inmigrantes. Ójala sería posible, pero la realidad indica que es absolutamente imposible desarrollar este tipo de medidas tan extremistas que en teoría suenan muy bien y llaman la atención como se ha demostrado de muchos votantes. Lo que les falta en el programa electoral una vez que lo lees te das cuenta que es la manera en la que piensan conseguir todo lo que proponen. ¿Porque no lo proponen? Porque no hay medida que permita llegar a cumplir sus propuestas.

 Por otro lado me asombra la rapidez con la que han incumplido sus principios ideológicos. Afirman que los partidos no deben recibir ayudas del sector público, lo cual comparto al cien por cien. El problema llega cuando hoy sale una noticia que tiene doble sentido. La noticia dice que el gobierno venezolano financiará a PODEMOS con 320.000 euros anuales. En primer lugar se traicionan y engañan a sí mismos porque desde el momento en que reciban ese dinero, lo estarán recibiendo por parte del sector público, el cual rechazan en su manifiesto fundacional. El segundo sentido de la noticia es por parte de quién llega el dinero. Nada menos que el el gobierno venezolano. Aquí cada uno es libre de sacar sus propias concluciones, pero no podemos olvidar que Venezuela es un país al que llaman “democrático” únicamente por tener elecciones cada cierto tiempo, pero a la hora de la verdad tiene mayores semejanzas con una dictadura que son una democracia, y esto lo demuestra su gran apoyo al régimen cubano de los hermanos Raúl y Fidel Castro, es decir, extrema izquierda o comunismo puro, como lo quieras llamar.
En definitiva, PODEMOS propone un sistema de planificación socialista del cual en mi libro no son pocas las desventajas que señalo al respecto. También lo hago del sistema capitalista, porque sino enseguida te llaman “facha” incluso por esto. Y los primeros en no respetar diferentes ideologías son ellos, son los extremismos. Por la izquierda PODEMOS en España y por la derecha el Frente Nacional de Marie Le Penn en Francia.
En definitiva, vota sabiendo a quien lo haces porque aunque creas que no con un voto haces mucho. No te dejes engañar por extremismos populistas que proponen cosas tan imposibles como insensatas.

Resulta increíble salir cualquier día con los amigos, estar en el recreo con los compañeros de clase, o simplemente escuchar en las terrazas de los bares la opinión de jóvenes y su visión de la política -o mejor dicho, de los políticos-.

Estamos a menos de un mes de las elecciones Europeas 2014 del 25 de mayo y como digo, resulta increíble que jóvenes que han estado 18 años esperando a la mayoría de edad para poder ejercer actos como votar, lo cual es un derecho estupendo pero que lo único que uno oye cuando escucha a jóvenes hoy en día es: “para que voy a votar; si todos son iguales”, “yo no voy ni a votar”, “con lo que escuchamos en la tele todos los días de casos de corrupción, de lo único que no hay ganas es de votar”.

Ahora vemos a políticos de todas las siglas saliendo en sus actos electorales intentando convencer de que ellos son la mejor opción, pero la verdad que ese “y tú mas” continuo que tienen de hacer política no convence. No es que no convenza, sino que eso no es política. Eso es insensatez y desde luego, demuestran que no se merecen estar donde están.No hace ni dos días escuchábamos en el congreso a la portavoz socialista Soraya Rodriguez acusando a la popular Ministra de la Presidencia Soraya Sáez de Santamaría de haber cobrado unos sobresueldos por valor de 600.000€ anuales. La respuesta de defensa de la popular fue el “y tú más”, alegando que la socialista gozó de un doble sueldo público que también se acercaba a esa desmesurada en inmerecida cifra de dinero. (Sin duda alguna, ambas demostraron su actitud de normalidad ante semejantes sueldos, al mismo tiempo que hay un 25,9% de paro, del cual el 56% son jóvenes)La verdad es que esto no es un problema que tienen los políticos. Es un problema que tenemos todos los ciudadanos y somos nosotros los que debemos impedirlo. Pero… ¿cómo?¿No votando? Posiblemente podríamos ponernos de acuerdo para no acudir a las urnas y así demostrar nuestro desacuerdo con los politicos, pero no creo que esa sea la mejor manera. Quizás deberíamos plantearnos el acabar con “el turno” entre PSOE y PP y apostar por nuevas formaciones como pueden ser Ciudadanos, UpyD, VOX, etc… Tenemos opciones similares ideológicamente hablando y podemos hacer uso de ellas.Para acabar con semejante casta política, somos los jóvenes los que tenemos que actuar, porque no olvidemos:LOS JÓVENES SOMOS EL FUTURO.Sería un fallo por nuestra parte quedarnos en casa el 25 de mayo. Los jóvenes debemos actuar y hacerlo ya. Aquellos en mayoría de edad deben tomarse las elecciones como algo serio y no a “mofa”, aunque posiblemente esté justificada esa actitud de indiferencia que demuestra la moyoría debido a la decepción y traición que nos llega desde los políticos.

En definitiva, DEBEMOS MOVERNOS en contra de aquello que no nos parezca bien.¿Que fue de aquello de “políticamente correcto”?

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.”

-Winston Churchill-

Hace unos días leía una noticia en Expansión que decía que el presidente estadounidense Barack Obama, tras su visita a Bruselas, invitó a España a importar gas americano, aunque no fue eso lo que atrajo mi atención, ya que viene a ser lo normal en encuentros de esas características. Obama hizo otro planteamiento a España en el que nos animaba a desarrollar la técnica del Fracking como método para la obtención de energía, o lo que es lo mismo, la fracturación hidráulica.No es necesario que exprese aquí de nuevo mi oposición al completo a este tipo de actuaciones, ya que se ve totalmente reflejado por ejemplo en el Proyecto Enviroment que puse en marcha hace más de dos años con el objeto de sensibilizar y concienciar sobre el daño al medio ambiente.Tras leer esta noticia, decidí continuar informándome sobre el tema y llegó a mi otra noticia en la que el Gobierno de España rechazaba e incluso calificaba como “inconstitucionales” las medidas puestas en marcha por los gobiernos autonómicos de La Rioja y Cantabria, en la que ambas comunidades prohibian tanto la investigación como la explotación mediante el fracking.Ambas partes (CC.AA y Gobierno central) alegan que sus actuaciones están dentro de la legalidad acudiendo a la Constitución, pero finalmente todo indica que el Estado se saldrá con la suya.

Explicación de los Riesgos del fracking (VER VIDEO INICIAL)

CONCLUSIÓN PERSONAL

Mientras en este caso La Rioja y Cantabria han mirado y velado por los intereses generales y desde un punto sensible y justo con el medio ambiente, el gobierno central únicamente se ha centrado en el deseo de aumentar la actividad económica con el desenlace de aumentar los ingresos, eso si, sin hacer una previa evaluación del impacto medioambiental que el desarrollar esta técnica conllevaría.Con esto no quiero decir que todos tengan que coincidir en no desarrollarlo -ojalá-, lo que pretendo es explicar que es necesario un previo balance de las consecuencias negativas y el impacto que esta actividad tendrá en el medio ambiente , muy por encima de cualquier beneficio económico que esto pueda otorgarnos.